viernes, 5 de octubre de 2018

martes, 17 de julio de 2018

Corpus 2018


Debido a las obras de la depuradora que han afectado, como el año pasado, al recorrido de la procesión, hemos vuelto a montar el altar para el Corpus en la antigua capilla de las Jerónimas.



Para ver el resto de las fotos pinche en el siguiente enlace
https://photos.app.goo.gl/4zopYNoBMR21eMY49

martes, 12 de junio de 2018

Presentación del Cartel y de los actos del 75 Aniversario de la imagen de la Virgen

El pasado viernes día 8 de Junio se presentó el cartel conmemorativo del 75 Aniversario de la actual imagen de la Virgen, obra del pintor onubense Jaime Rodríguez Angelina


El cartel es una acuarela en la que se representa a la Virgen tal y como aparece en una fotografía de Enrique Martín Ávila tomada en los cultos cuaresmales del año 2014, con un estilo en el que se mezcla el hiperrealismo en el rostro y en los pliegues del rostrillo que lo rodean, con otro más suelto en la parte inferior, estilo muy característico de este artista que pretende, de esta forma, resaltar el motivo principal, difuminando paulatinamente el resto.





Otras obras de este artista pueden encontrarse en el siguiente enlace


Al acto, por motivos laborales, no pudo asistir el autor del cartel, encargándose la Hermana Mayor de presentar los actos del 75 Aniversario y el Secretario de explicar la obra de Jaime Rodríguez Angelina y de lo que ha querido representar en este cartel. 




El acto contó con la presencia del Sr. Cura Párroco de Santa María de la Encarnación y de la Alcaldesa de nuestra ciudad.





sábado, 19 de mayo de 2018

martes, 3 de abril de 2018

75 Aniversario de la actual imagen de la Virgen

Este año celebramos los 75 años de la bendición de una imagen que vino a reemplazar, siete años después, a la que se perdió en 1936. De esa época disponemos de muy pocos datos. Las actas de la Hermandad se interrumpieron en 1918, no volviéndose a pasar hasta 1944 por lo que, de la llegada a nuestra localidad de la nueva imagen, el único documento que tenemos es una Hoja Parroquial, concretamente la del 11 de abril de 1943, en la que, con el singular lenguaje de entonces, podemos leer: 

“El día 10, por la tarde, da comienzo el solemne Septenario de la Virgen de los Dolores. La Cofradía de la Virgen quiere que este año se celebre con todo esplendor, y se ha hecho ya con una artística estatua de Nuestra Señora de los Dolores, que se bendecirá unos días antes.” (1). 

Desconocemos, por lo tanto, la fecha exacta de la bendición de la imagen, sólo que fue unos días antes del septenario que terminó el Viernes de Dolores, 16 de abril de 1943, y que tuvo lugar en la Capilla del Colegio de la Doctrina Cristiana, templo en el que radicaba entonces la Parroquia, ya que la de Santa María de la Encarnación estaba todavía en obras de reconstrucción, no volviéndose a abrir al culto hasta el 9 de agosto del año siguiente (2). Tampoco tenemos la certeza de si ese año se reanudó la Estación de Penitencia con la nueva imagen, figurando en la Hoja Parroquial del 18 de abril una escueta referencia que dice:

Procesiones de Semana Santa. Esperamos en ellas gran concurso y mayor recogimiento y silencio del ferviente pueblo de Constantina. Las procesiones serán tres, y su horario exacto de salida el siguiente:
Procesión del Silencio de Nuestro Padre Jesús.- Sale de Santa Ana a las doce de la noche del Jueves Santo.
Procesión del Encuentro.- Sale el Viernes Santo, a las nueve de la mañana, también de Santa Ana.
Probable procesión de la Virgen de los Dolores, el Viernes por la noche” (3).
                
                Dos documentos, el contrato con el escultor que la hizo y una carta dirigida a la Hermandad por Manuel Álvarez Ávila, nos aportan el resto de los datos. El primero está firmado el 29 de septiembre de 1942 y en él se establece que:

“El Sr. Pineda Calderón, se compromete a ejecutar en madera una Imagen de Ntra. Sra. de los Dolores para sustituir a la anterior titular de la Hermandad de dicho nombre establecida en la Ciudad de Constantina, donada por la virtuosa Sra. Doña Estrella Aparicio y Aparicio, en las siguientes condiciones.
PRIMERA.- Dicha Imagen será de tamaño natural, tallada en ciprés la cabeza, y en madera de flande, las manos y el candelero.
SEGUNDA.- El Sr. Pineda Calderón se compromete a entregar dicha escultura completamente terminada en el mes de Marzo del año mil novecientos cuarenta y tres.
TERCERA.- El precio de dicha escultura es de DOS MIL PESETAS.” (4)

                En el preámbulo de la carta, fechada el 25 de febrero de 1955, en la que Manuel Álvarez Ávila ofrece a la Hermana Mayor la Imagen del Cristo del Amor, que había encargado a su “expensa y con ayuda de muy pocos donativos” dice que:
“Por encargo expreso de una señora que ocultó su nombre, fui comisionado con amplias facultades para la ejecución de una imagen de los Dolores, dejando a mi elección el escultor que la había de confeccionar, poniendo por mi parte el mayor celo en la aportación de distintas fotografías al objeto de que fuese lo más parecida a la que anteriormente se veneraba y que fue destruida durante la dominación marxista” (5).

A pesar de ello, si bien la imagen actual tiene un cierto parecido con la anterior, presenta todas las características de las de Pineda Calderón. Un estilo propio y muy particular, que hace que todas ellas muestren un gran parecido entre sí. En este caso representa a una mujer adulta, aunque sin llegar a la edad que tenía la Virgen en esos momentos, de belleza serena, tez pálida, pómulos enrojecidos, nariz recta, boca cerrada y manos pequeñas con los dedos muy flexionados. Muestra un dolor contenido que apenas exterioriza por un leve fruncimiento del entrecejo y cuatro lágrimas, dos en cada mejilla, que surcan su rostro.

De la imagen primitiva se conserva un juego de manos, que presenta la particularidad de estar entrelazadas. Posiblemente sean las manos originales de la imagen, sustituidas, más tarde, por otras separadas. Por las fotos que han llegado hasta nosotros podemos deducir que esta imagen debió de realizarse en la segunda mitad del siglo XVIII. Sus formas suaves, el dolor contenido y sin estridencias, su belleza formal y delicadeza responde a la estética de los que González Gómez  llama “académicos”, escultores como Cristóbal Ramos o Blas Molner que combinan la tradición barroca con el rococó y la nueva corriente academicista (6).


Si bien se buscó, como vimos más arriba, que la imagen actual fuese “lo más parecida a la que anteriormente se veneraba”, hay notables diferencias entre ambas. Así, la primitiva presentaba una mayor inclinación de la cabeza hacia su derecha; su óvalo facial era más fino; su barbilla era muy parecida, pero no tenía, o no se aprecia en las fotografías, el hoyuelo que tiene la actual y sus cejas estaban más arqueadas, lo que producía un fruncimiento del entrecejo, que en la actual, al tenerlas muy rectas, es prácticamente inexistente. 



En sus 75 años de vida, la imagen de Pineda Calderón, ha mantenido el aspecto con el que salió del taller de su autor. La única restauración de la que tenemos constancia es la que le practicó Pedro Manzano el año 2006. La restauración estuvo destinada a subsanar el lógico deterioro producido por el paso del tiempo y a reparar los desperfectos causados con anterioridad por alguien que, sin los conocimientos necesarios, trató sin éxito de reponerle las lágrimas y las pestañas, repintando también el candelero, el cuerpo y los brazos. El resultado de estas intervenciones fue la existencia de una mancha de pegamento en la mejilla izquierda, consecuencia de haber tratado de pegar, varias veces, la lágrima que faltaba en este lugar. Sobrante de pegamento había también en el resto de las lágrimas y en las pestañas, que al ser  excesivamente largas, desnaturalizaban su mirada. Por otra parte, el dedo corazón de la mano izquierda estaba fracturado y mal pegado, con desplazamiento de los planos de unión, provocando un pequeño escalón y reboses de pegamento. Aparte de los resultados de estas intervenciones, que no sabemos cuándo se produjeron, al no haberse conservado ningún documento sobre las mismas, la imagen tenía agujeros en los pabellones auriculares para la colocación de pendientes, que no sabemos si utilizó alguna vez; pequeñas lagunas en la policromía, ocasionadas por el roce producido en algunos actos de culto, especialmente en los besamanos; y arañazos en las sienes, el cuello y las manos causados por los alfileres utilizados para vestirla. La restauración externa consistió en fijar la policromía, reintegrando las lagunas que presentaba, y en reponer lágrimas y pestañas.

Internamente presentaba unas patologías, comunes a todas las imágenes de una época en la que se trabajó con mucha premura para reponer, lo antes posible, las que se perdieron durante la II República y la Guerra Civil. Esto hizo que no se cuidaran algunos aspectos, especialmente los no visibles como el candelero y que, para unir los ensambles, se utilizara un número excesivo de clavos, en lugar de espigas de madera. A esto hay que añadir las lógicas consecuencias del paso del tiempo y de las intervenciones que mencionamos más arriba. El resultado fue que en el candelero, el cuerpo y los brazos había un repitente generalizado, sólo respetándose una pequeña ventana, en el lado izquierdo del pecho, donde está la firma del autor y la fecha: “Pineda Calderón 194?”, aunque el último digito del año está borrado por el empuje de un clavo en esa zona. Además también tenía varias grietas localizadas en el hombro derecho, el pecho y bajo la axila izquierda y holgura, por el uso, en las espigas que unían los brazos y las manos, utilizándose cinta aislante para afianzarlas y evitar su separación. La restauración interna consistió en ajustar y estabilizar los ensambles, consolidar y cerrar las fisuras, extraer los clavos metálicos detectados sustituyéndolos por espigas de madera, sustituir el candelero por uno nuevo en madera de cedro, sustituir los brazos por otros nuevos en madera de sapelli con un sistema de articulación de bola en lugar del de galleta que tenían los antiguos, sustituir las espigas de madera de sujeción de las manos a los brazos por un sistema de acero inoxidable y sustituir el perno de hierro clavado en la cabeza para la sujeción de la corona por un casquillo metálico y perno en acero inoxidable (7).


Con esta restauración se consiguió, por un lado, eliminar los pequeños desperfectos causados por el paso del tiempo en las partes visibles de la imagen y, por otro, consolidar su estructura interna, utilizando para ello los criterios actuales, que permiten una mejor conservación de la talla (eliminando clavos y evitando que el perno que sujeta la corona rosque directamente sobre la madera) y una mayor amplitud de movimientos (sustituyendo las articulaciones de galleta por las de bola) para facilitar algunas tareas, especialmente las del cambio de indumentaria. 

NOTAS
  1. Hoja Parroquial Diocesana. Constantina 11/04/1943
  2. H.P.D. 06/08/1944
  3. H.P.D. 18/04/1943
  4. Archivo Parroquial de Constantina. Legajo sin numerar en el que hay varios documentos, entre ellos, fotocopias de los contratos firmados por Pineda Calderón en los que se compromete a realizar las imágenes de la Virgen de los Dolores, la de la Esperanza, San Juan y el Cristo del Amor.
  5. Archivo Hermandad de los Dolores. Carpeta con documentos varios. Siglos XIX y XX.
  6. GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel: “Imágenes de las Cofradías sevillanas desde el Academicismo al Expresionismo Realista”. En Las Cofradías de Sevilla en el siglo de las crisis”. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. Sevilla 1991. Pág.: 113.
  7. Archivo Hermandad de los Dolores. MANZANO BELTRÁN, Pedro E.: “Informe diagnóstico, propuesta de intervención y presupuesto de restauración de Nuestra Señora de los Dolores. Hermandad Servita de Ntra. Sra. de los Dolores. Constantina. Sevilla”. Sevilla 24 de abril de 2006.
Enrique Martín Ávila