domingo, 29 de julio de 2018
martes, 17 de julio de 2018
Corpus 2018
Debido a las obras de la depuradora que han afectado, como el año pasado, al recorrido de la procesión, hemos vuelto a montar el altar para el Corpus en la antigua capilla de las Jerónimas.
Para ver el resto de las fotos pinche en el siguiente enlace
https://photos.app.goo.gl/4zopYNoBMR21eMY49
viernes, 29 de junio de 2018
viernes, 22 de junio de 2018
miércoles, 20 de junio de 2018
martes, 12 de junio de 2018
Presentación del Cartel y de los actos del 75 Aniversario de la imagen de la Virgen
El pasado viernes día 8 de Junio se presentó el cartel conmemorativo del 75 Aniversario de la actual imagen de la Virgen, obra del pintor onubense Jaime Rodríguez Angelina
El cartel es una acuarela en la que se representa a la Virgen tal y como aparece en una fotografía de Enrique Martín Ávila tomada en los cultos cuaresmales del año 2014, con un estilo en el que se mezcla el hiperrealismo en el rostro y en los pliegues del rostrillo que lo rodean, con otro más suelto en la parte inferior, estilo muy característico de este artista que pretende, de esta forma, resaltar el motivo principal, difuminando paulatinamente el resto.
Otras obras de este artista pueden encontrarse en el siguiente enlace
Al acto, por motivos laborales, no pudo asistir el autor del cartel, encargándose la Hermana Mayor de presentar los actos del 75 Aniversario y el Secretario de explicar la obra de Jaime Rodríguez Angelina y de lo que ha querido representar en este cartel.
El acto contó con la presencia del Sr. Cura Párroco de Santa María de la Encarnación y de la Alcaldesa de nuestra ciudad.
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martes, 5 de junio de 2018
miércoles, 30 de mayo de 2018
sábado, 19 de mayo de 2018
Semana Santa 2018
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martes, 3 de abril de 2018
75 Aniversario de la actual imagen de la Virgen
Este año
celebramos los 75 años de la bendición de una imagen que vino a reemplazar,
siete años después, a la que se perdió en 1936. De esa época disponemos de muy
pocos datos. Las actas de la Hermandad se interrumpieron en 1918, no volviéndose
a pasar hasta 1944 por lo que, de la llegada a nuestra localidad de la nueva
imagen, el único documento que tenemos es una Hoja Parroquial, concretamente la
del 11 de abril de 1943, en la que, con el singular lenguaje de entonces,
podemos leer:
“El día 10, por la tarde, da comienzo el solemne Septenario de la Virgen de los Dolores. La Cofradía de la Virgen quiere que este año se celebre con todo esplendor, y se ha hecho ya con una artística estatua de Nuestra Señora de los Dolores, que se bendecirá unos días antes.” (1).
Desconocemos,
por lo tanto, la fecha exacta de la bendición de la imagen, sólo que fue unos
días antes del septenario que terminó el Viernes de Dolores, 16 de abril de
1943, y que tuvo lugar en la Capilla del Colegio de la Doctrina Cristiana,
templo en el que radicaba entonces la Parroquia, ya que la de Santa María de la
Encarnación estaba todavía en obras de reconstrucción, no volviéndose a abrir
al culto hasta el 9 de agosto del año siguiente (2). Tampoco tenemos la certeza
de si ese año se reanudó la Estación de Penitencia con la nueva imagen,
figurando en la Hoja Parroquial del 18 de abril una escueta referencia que
dice:
“Procesiones de
Semana Santa. Esperamos en ellas gran concurso y mayor recogimiento y
silencio del ferviente pueblo de Constantina. Las procesiones serán tres, y su
horario exacto de salida el siguiente:
Procesión del
Silencio de Nuestro Padre Jesús.- Sale de Santa Ana a las doce de la noche
del Jueves Santo.
Procesión del
Encuentro.- Sale el Viernes Santo, a las nueve de la mañana, también de
Santa Ana.
Probable procesión
de la Virgen de los Dolores, el Viernes por la noche” (3).
Dos
documentos, el contrato con el escultor que la hizo y una carta dirigida a la
Hermandad por Manuel Álvarez Ávila, nos aportan el resto de los datos. El
primero está firmado el 29 de septiembre de 1942 y en él se establece que:
“El Sr. Pineda Calderón, se compromete a ejecutar en
madera una Imagen de Ntra. Sra. de los Dolores para sustituir a la
anterior titular de la Hermandad de dicho nombre establecida en la Ciudad de
Constantina, donada por la virtuosa Sra. Doña Estrella Aparicio y Aparicio, en
las siguientes condiciones.
PRIMERA.- Dicha Imagen será de tamaño natural, tallada
en ciprés la cabeza, y en madera de flande, las manos y el candelero.
SEGUNDA.- El Sr. Pineda Calderón se compromete
a entregar dicha escultura completamente terminada en el mes de Marzo del año
mil novecientos cuarenta y tres.
TERCERA.- El precio de dicha escultura es de DOS MIL
PESETAS.” (4)
En
el preámbulo de la carta, fechada el 25 de febrero de 1955, en la que Manuel
Álvarez Ávila ofrece a la Hermana Mayor la Imagen del Cristo del Amor, que
había encargado a su “expensa y con ayuda de muy pocos donativos” dice que:
“Por encargo expreso de
una señora que ocultó su nombre, fui comisionado con amplias facultades para la
ejecución de una imagen de los Dolores, dejando a mi elección el escultor que
la había de confeccionar, poniendo por mi parte el mayor celo en la aportación
de distintas fotografías al objeto de que fuese lo más parecida a la que
anteriormente se veneraba y que fue destruida durante la dominación marxista”
(5).
A pesar de
ello, si bien la imagen actual tiene un cierto parecido con la anterior,
presenta todas las características de las de Pineda Calderón. Un estilo propio
y muy particular, que hace que todas ellas muestren un gran parecido entre sí.
En este caso representa a una mujer adulta, aunque sin llegar a la edad que
tenía la Virgen en esos momentos, de belleza serena, tez pálida, pómulos
enrojecidos, nariz recta, boca cerrada y manos pequeñas con los dedos muy
flexionados. Muestra un dolor contenido que apenas exterioriza por un leve fruncimiento
del entrecejo y cuatro lágrimas, dos en cada mejilla, que surcan su rostro.
De la imagen
primitiva se conserva un juego de manos, que presenta la particularidad de
estar entrelazadas. Posiblemente sean las manos originales de la imagen,
sustituidas, más tarde, por otras separadas. Por las fotos que han llegado
hasta nosotros podemos deducir que esta imagen debió de realizarse en la
segunda mitad del siglo XVIII. Sus formas suaves, el dolor contenido y sin
estridencias, su belleza formal y delicadeza responde a la estética de los que
González Gómez llama “académicos”,
escultores como Cristóbal Ramos o Blas Molner que combinan la tradición barroca
con el rococó y la nueva corriente academicista (6).
Si bien se
buscó, como vimos más arriba, que la imagen actual fuese “lo más parecida a la
que anteriormente se veneraba”, hay notables diferencias entre ambas. Así, la
primitiva presentaba una mayor inclinación de la cabeza hacia su derecha; su
óvalo facial era más fino; su barbilla era muy parecida, pero no tenía, o no se
aprecia en las fotografías, el hoyuelo que tiene la actual y sus cejas estaban
más arqueadas, lo que producía un fruncimiento del entrecejo, que en la actual,
al tenerlas muy rectas, es prácticamente inexistente.
En sus 75 años
de vida, la imagen de Pineda Calderón, ha mantenido el aspecto con el que salió
del taller de su autor. La única restauración de la que tenemos constancia es
la que le practicó Pedro Manzano el año 2006. La restauración estuvo destinada
a subsanar el lógico deterioro producido por el paso del tiempo y a reparar los
desperfectos causados con anterioridad por alguien que, sin los conocimientos
necesarios, trató sin éxito de reponerle las lágrimas y las pestañas,
repintando también el candelero, el cuerpo y los brazos. El resultado de estas
intervenciones fue la existencia de una mancha de pegamento en la mejilla
izquierda, consecuencia de haber tratado de pegar, varias veces, la lágrima que
faltaba en este lugar. Sobrante de pegamento había también en el resto de las
lágrimas y en las pestañas, que al ser
excesivamente largas, desnaturalizaban su mirada. Por otra parte, el
dedo corazón de la mano izquierda estaba fracturado y mal pegado, con
desplazamiento de los planos de unión, provocando un pequeño escalón y reboses
de pegamento. Aparte de los resultados de estas intervenciones, que no sabemos
cuándo se produjeron, al no haberse conservado ningún documento sobre las mismas,
la imagen tenía agujeros en los pabellones auriculares para la colocación de
pendientes, que no sabemos si utilizó alguna vez; pequeñas lagunas en la
policromía, ocasionadas por el roce producido en algunos actos de culto, especialmente
en los besamanos; y arañazos en las sienes, el cuello y las manos causados por los
alfileres utilizados para vestirla. La restauración externa consistió en fijar
la policromía, reintegrando las lagunas que presentaba, y en reponer lágrimas y
pestañas.
Internamente presentaba
unas patologías, comunes a todas las imágenes de una época en la que se trabajó
con mucha premura para reponer, lo antes posible, las que se perdieron durante
la II República y la Guerra Civil. Esto hizo que no se cuidaran algunos
aspectos, especialmente los no visibles como el candelero y que, para unir los
ensambles, se utilizara un número excesivo de clavos, en lugar de espigas de
madera. A esto hay que añadir las lógicas consecuencias del paso del tiempo y
de las intervenciones que mencionamos más arriba. El resultado fue que en el
candelero, el cuerpo y los brazos había un repitente generalizado, sólo
respetándose una pequeña ventana, en el lado izquierdo del pecho, donde está la
firma del autor y la fecha: “Pineda Calderón 194?”, aunque el último digito del
año está borrado por el empuje de un clavo en esa zona. Además también tenía
varias grietas localizadas en el hombro derecho, el pecho y bajo la axila
izquierda y holgura, por el uso, en las espigas que unían los brazos y las
manos, utilizándose cinta aislante para afianzarlas y evitar su separación. La
restauración interna consistió en ajustar y estabilizar los ensambles, consolidar
y cerrar las fisuras, extraer los clavos metálicos detectados sustituyéndolos
por espigas de madera, sustituir el candelero por uno nuevo en madera de cedro,
sustituir los brazos por otros nuevos en madera de sapelli con un sistema de
articulación de bola en lugar del de galleta que tenían los antiguos, sustituir
las espigas de madera de sujeción de las manos a los brazos por un sistema de
acero inoxidable y sustituir el perno de hierro clavado en la cabeza para la
sujeción de la corona por un casquillo metálico y perno en acero inoxidable (7).
Con esta
restauración se consiguió, por un lado, eliminar los pequeños desperfectos causados
por el paso del tiempo en las partes visibles de la imagen y, por otro,
consolidar su estructura interna, utilizando para ello los criterios actuales, que
permiten una mejor conservación de la talla (eliminando clavos y evitando que
el perno que sujeta la corona rosque directamente sobre la madera) y una mayor
amplitud de movimientos (sustituyendo las articulaciones de galleta por las de
bola) para facilitar algunas tareas, especialmente las del cambio de
indumentaria.
NOTAS
- Hoja Parroquial Diocesana. Constantina 11/04/1943
- H.P.D. 06/08/1944
- H.P.D. 18/04/1943
- Archivo Parroquial de Constantina. Legajo sin numerar en el que hay varios documentos, entre ellos, fotocopias de los contratos firmados por Pineda Calderón en los que se compromete a realizar las imágenes de la Virgen de los Dolores, la de la Esperanza, San Juan y el Cristo del Amor.
- Archivo Hermandad de los Dolores. Carpeta con documentos varios. Siglos XIX y XX.
- GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel: “Imágenes de las Cofradías sevillanas desde el Academicismo al Expresionismo Realista”. En Las Cofradías de Sevilla en el siglo de las crisis”. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. Sevilla 1991. Pág.: 113.
- Archivo Hermandad de los Dolores. MANZANO BELTRÁN, Pedro E.: “Informe diagnóstico, propuesta de intervención y presupuesto de restauración de Nuestra Señora de los Dolores. Hermandad Servita de Ntra. Sra. de los Dolores. Constantina. Sevilla”. Sevilla 24 de abril de 2006.
Enrique Martín Ávila
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jueves, 15 de marzo de 2018
miércoles, 14 de marzo de 2018
jueves, 4 de enero de 2018
martes, 19 de diciembre de 2017
jueves, 7 de diciembre de 2017
Altar de nuestra Hermandad en el Corpus 2017
Este año, por las obras en la recorrido tradicional, lo hemos montado en la antigua Capilla de las Jerónimas
Para ver el resto de las fotos pincha en el siguiente enlace
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viernes, 24 de noviembre de 2017
La Semana Santa de 2017 en fotos
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miércoles, 22 de noviembre de 2017
jueves, 9 de noviembre de 2017
lunes, 17 de abril de 2017
Un palio de Sevilla en Constantina
El artículo que viene a continuación ha sido publicado en el Boletín de la Hermandad correspondiente a la Semana Santa de 2017
Este año vamos a estrenar la restauración de las bambalinas antiguas del palio, trabajo realizado por el taller de “Bordados Salteras”. De esta forma se va a recuperar la estética que tenía el paso hasta 1995, cuando se estrena el techo de palio y las bambalinas realizadas por el taller de “Fernández y Enríquez” de Brenes. El motivo del cambio fue el mal estado del antiguo, con el soporte muy pasado y numerosos desgarrones, resultándole imposible, a la Junta de entonces, encontrar un taller de garantías que se hiciese cargo de la restauración, optándose por adquirir uno nuevo a uno de los talleres más destacados de entonces y en un material, la malla de oro, bastante más costoso que si se hubiera hecho en otro más convencional como el terciopelo. Se consiguió, de esta forma, mantener la particular estética que tenía este paso desde su adquisición en 1926, sin hacer una mera copia del palio antiguo.
Este paso cuando llegó a Constantina debió de constituir una gran novedad, como ya lo fue en su día el manto adquirido en 1916. Manto que había sido bordado por Patrocinio López en 1868 pero que, cuando llegó a Constantina, era propiedad de los talleres de bordado de “Hijos de M. del Olmo”, que se encargaron de pasarlo del terciopelo azul original a uno negro. Un manto de estas características era desconocido en la Constantina de la época, hasta el punto que en el Cabildo General del año siguiente, celebrado el 28 de Marzo, la Hermana Mayor, dice que ha encargado “los barales de hierro que han de sostener el manto de la Stma. Virgen, sobre el paso de procesión, dado que en esta localidad, por no tener idea de cómo son estos aparatos, no es fácil hacerlo” (1).
Los pasos de entonces debían ser de proporciones más reducidas que los actuales. De ellos tenemos muy pocos datos, sólo una fotografía publicada por la Fototeca del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla, la descripción de los pasos de la Hermandad de la Soledad que encontramos en el inventario de 1857 y el paso de Nuestro Padre Jesús. La fotografía puede fecharse entre 1916, año de la adquisición del manto que fuera de la Virgen de la Concepción de la Hermandad del Silencio de Sevilla y 1926, cuando se adquiere el paso a la de Montesión. En ella se ve a la Virgen de los Dolores desaparecida en 1936, vestida con el manto y la saya que todavía lleva la imagen actual en la Estación de Penitencia del Viernes Santo y colocada en un paso ochavado, de un tamaño sensiblemente inferior al actual, muy sobrio en el exorno floral y en la candelería, con respiraderos de madera, un dosel sencillo formado por lengüetas terminadas en borlones y sostenido por ocho varales (Fotografía nº 1), muy similar al que utilizó la Virgen de la Amargura en 1953, en la primera salida procesional tras la Reorganización de la Hermandad (Fotografía nº 2). La Descripción de los pasos que encontramos en el Inventario de la Hermandad de la Soledad de 1857 es demasiado sucinta, sólo nos dice que la imagen del Yacente tenía unas andas en forma de sepulcro dorado con cristales, con cuatro ángeles de madera y once ramos de flores de platina y que el paso de la Virgen estaba compuesto por un cielo de terciopelo negro con estrellas de lata sostenido por ocho varales. Las caídas del cielo eran de terciopelo con fleco blanco de hilillo de plata y tenían ocho cordones con borlas de seda blanca y negra (2). El paso de Nuestro Padre Jesús, que realizó en 1877 Eduardo Robles Pardo, maestro dorador, era más pequeño que como lo vemos actualmente (3). Se amplió en 1949, “agrandándolo en 85 centímetros de largo por 30 de ancho, al objeto de poderle anexionar el Simón y que la Cruz baje al Calvario” (4). En la fotografía nº 3 podemos ver cómo era el paso antes de la ampliación.
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| Fotografía Nº 1 |
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| Fotografía Nº 2 |
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| Fotografía Nº 3 |
La adquisición del paso a la Hermandad de Montesión de Sevilla no está recogida en el Libro de Actas de la Hermandad de los Dolores, al no haberse pasado las del periodo que abarca de 1918 a 1944. Sin embargo encontramos dos anotaciones en el Libro de Cuentas, una de 2.000 ptas. de fecha 27 de Agosto de 1925: “Entregado por cta. un Paso (costó 4.000 ptas.) y tomado en Sevilla” y otra también de 2.000 ptas. de fecha 31 de Agosto del año siguiente: “F. Mira pago 2º plazo paso” (5).
En los archivos de la Hermandad de Montesión encontraremos algunos datos más. En el acta del cabildo de oficiales celebrado el 10 de agosto de 1925 se aprueba la propuesta de "una Hermandad de Constantina" para adquirir "el paso viejo de la Virgen". Este acuerdo es ratificado en el Cabildo General de 9 de septiembre de ese año. Se compra el paso completo, incluida la parihuela, desglosándose la venta "a la Hermandad de la Virgen de los Dolores" de la siguiente forma:
- Palio: 1.000 ptas.
- Respiraderos: 500 ptas.
- Varales: 650 ptas.
- 84 candelabros: 1.250 ptas.
- 6 jarras: 180 ptas.
- Peana: 200 ptas.
- Parihuela: 220 ptas.
TOTAL: 4.000 ptas. (6)
El palio es de tul con bordados en hojilla, siendo estrenado por la Hermandad de Sevilla en 1913. Fue el primer palio completamente de malla de la Semana Santa de Sevilla. Hasta entonces todos los palios eran de metal, tafetán, raso o terciopelo. La idea de realizar un palio de estas características fue del Hermano Mayor de entonces, José Lecaroz Barrera y la realización corrió a cargo del taller de Juan Bautista Gimeno. El proyecto fue aprobado en un Cabildo General celebrado el 14 de Diciembre de 1912 y “para que los curiosos no malograsen tan revolucionario estreno” la Capilla de Montesión permaneció cerrada hasta el mismo Jueves Santo (7). La malla ya había sido utilizada cinco años antes por Rodríguez Ojeda en el palio rojo de la Macarena, pero sólo en la parte inferior de las bambalinas. El de Montesión es completamente de malla y, por ser casi transparente, no tuvo en principio una aceptación unánime y, si bien recibió grandes elogios, también hubo quien entendía que por su poca opacidad, no cubría lo suficiente a la Virgen y no era litúrgicamente aceptable (8). Hubo también quien lo tachó de “irreverente”, al dejar a la Dolorosa expuesta a las inclemencias del inestable tiempo atmosférico (9) No obstante, pasado el tiempo, este tipo de palio fue adoptado por varias Hermandades. Siendo las primeras en utilizarlo las de Candelaria y las Aguas en 1922.
Juan Bautista Gimeno era de origen valenciano y tenía desde 1892 un establecimiento de ornamentos religiosos en la calle Tetuán nº 5. En este mismo lugar estaba también el taller de bordado, regentado por su esposa, Antonia de Riutort, que era también la que se encargaba del diseño de los bordados. Entre los trabajos salidos de este taller destacan el manto de la Virgen del Espino del Pedroso, el juego de insignias de la Hermandad de la Esperanza de Triana, especialmente el Simpecado y un palio de tul de oro para la Virgen de Montserrat que sólo utilizó en 1928. Este palio fue más polémico incluso que el de Montesión, provocando la dimisión de la Junta de Gobierno y el nombramiento de una gestora que se marcó como principal objetivo la restauración del palio antiguo, pasando el de tul a la Hermandad de San Esteban que lo utilizó hasta 1949 y después a Guadalcanal, a la Hermandad de las Tres Horas (10) que lo utilizó hasta la década de los ochenta.
La hermandad de Montesión tenía, antes del palio de malla, uno de terciopelo negro (Fotografía nº 4), estrenado en la Semana Santa de 1881 (11) y atribuido a Eloisa Ribera (12), la misma bordadora que tres años más tarde le haría un manto a esta misma hermandad (13) y en 1889 confeccionó las bambalinas y el manto de la Virgen de las Lágrimas de Marchena, piezas que tiene actualmente la de la Amargura de Constantina (14). El palio antiguo de Montesión fue modificado en 1895 por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, añadiéndole una crestería, unas corbatas y un nuevo escudo (Fotografía Nº 5), pasando el antiguo a los faldones, pieza que se estrenó ese mismo año y que se completó con flores de varios tipos muy del gusto decimonónico. El palio se vendió en 1919 a la Hermandad de los Gitanos, encargándose el mismo Juan Manuel de adaptarlo al paso de la Virgen de las Angustias. Para ello le suprimió la crestería y le bordó el escudo de esta corporación, añadiéndole una corona real de gran tamaño. Mientras tanto las bambalinas pudieron utilizarse de sobrefaldones y así lo vemos en una postal de principios del siglo pasado (Fotografía Nº 6), en la que se aprecian los dos paños laterales de la antigua bambalina frontal colocados sobre los faldones y el escudo, que él mismo había bordado en 1895 para el palio de terciopelo, encima del bordado en las bambalinas de malla. Es posible que esto, como sostiene Amores Martínez, sólo fuera un montaje, realizado en el interior del templo para hacer la foto, y el paso nunca saliera así a la calle (15), aunque los sobrefaldones fue una pieza utilizada por algunas hermandades a principios de siglo, que con el tiempo dejó de utilizarse.
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| Fotografía Nº 4 |
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| Fotografía Nº 5 |
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| Fotografía Nº 6 |
En 1921 Rodríguez Ojeda bordó, en oro sobre malla, unos respiraderos similares a los que, varios años antes, había hecho para la Macarena, si bien los de Montesión son más rectilíneos, siendo los motivos: hojas de acanto, roleos y flores, mucho más estilizados que los que utilizó en los de la Esperanza. Todos los datos sobre la intervención de este insigne bordador los ha extraído Francisco Amores Martínez de un curioso expediente que se conserva en el Archivo del Arzobispado, motivado por el escrito de un grupo de señores que se presentan como antiguos hermanos de la Cofradía de Monte-Sión y en el que se quejan del estado de decadencia en el que, según ellos, se encontraba la Hermandad y de que se habían enajenado varios bienes, sin contar con la autorización del Cabildo de hermanos ni de la Autoridad Eclesiástica. Todo ello motivó la dimisión del Hermano Mayor de entonces, José Lecaroz, por motivos de delicadeza y alegando falta de tiempo para atender a la Hermandad como lo había venido haciendo hasta entonces, aunque recurrió la denuncia a título particular (16).
En la Fotografía Nº 7 vemos como era el paso de Montesión entre 1921, cuando estrena los respiraderos de malla, y 1925, antes de venderlo a Constantina. La Nº 8 es de los años 40 y la única diferencia que hay con la anterior, aparte de la Virgen y su indumentaria, es que se han añadido unas maniguetas forradas de terciopelo. Se mantienen el palio; los faldones; la candelería, que posiblemente sea la que había estrenado en 1903, realizada por Cristóbal Ortega y donada por la Condesa de Valdeinfantas (17) y los varales, que en origen eran dorados y con los nudos plateados. Los varales y la candelería volvieron a salir en la Semana Santa de Sevilla en 1938. Ese año la Virgen del Rosario salió con un palio liso de tul de oro sostenido por los varales que le cedió la Hermandad de los Dolores de Constantina (18). En el “Libro de Mayordomía” de la Hermandad de Montesión consta que en Marzo de ese año se emplearon 160 pts. en el traslado a Sevilla del “varal palio y candelería” y en Agosto, otra de 98, por los “gastos de enviar a Constantina varal, candelería y otros efectos de la Cofradía” (19). En la Estación de Penitencia de ese año la Hermandad sevillana sólo utilizó los varales y la candelería. El palio liso lo confeccionó Guillermo Carrasquilla Rodríguez y lo utilizaron hasta que el Taller de Caro realizó el nuevo (20).
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| Fotografía Nº 7 |
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| Fotografía Nº 8 |
El paso actual difiere muy poco del que vemos en estas dos últimas fotografías, especialmente ahora que vamos a recuperar las bambalinas antiguas. Se mantienen también los faldones, los varales, 64 candeleros, las 6 jarras laterales y los candelabros de cola que, si bien no aparecen en la relación de los enseres vendidos por la hermandad de Montesión, no nos consta que se compraran otros. Las diferencias más importantes son el techo de palio, bordado en los talleres de Fernández y Enríquez de Brenes en 1995 y algunas piezas de orfebrería realizadas por Manuel de los Ríos: 14 candeleros nuevos, la restauración y el plateado de los antiguos, la pena y el moldurón con las maniguetas.
NOTAS
1. MARTÍN AVILA, Enrique: “Origen y autor del manto de Nuestra Señora de los Dolores”. Boletín de la Hermandad Servita de Nuestra Señora de los Dolores. Nº 3. Constantina 2011. Págs.: 13-15.
2. ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Libro Nº 350. Libro de Acuerdos y Elecciones. Hermandad de la Soledad. (1.845-1895).
3. ARCHIVO HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESUS. Libro de Actas Hermandad de Nuestro Padre Jesús y Nuestra Señora Santa Ana (12 de Abril 1874 – 19 de Enero 1936). Copia del contrato con Eduardo Robles Pardo: 2 de septiembre 1877.
4. ARCHIVO HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESUS. Libro de Actas (1938-1974). Sesión del 22 de Diciembre de 1948.
5. ARCHIVO HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DE CONSTANTINA. “Libro de Actas y Cuentas (1897-1985)”. Cuentas de 1925 y 1926
6. ARCHIVO DE LA HERMANDAD DE MONTESIÓN DE SEVILLA. “Libro de actas del 5 de Octubre de 1906 a 10 de marzo de 1934”. Los datos del Archivo de esta Hermandad han sido facilitados por Joaquín Ruiz Franco-Baux al que agradecemos su colaboración.
7. RUIZ FRANCO BAUX, Joaquín Víctor: “El primer palio de malla de la Semana Santa de Sevilla”. Boletín de las Cofradías de Sevilla. Nº 548. Sevilla Octubre 2004. Págs. 732-734.
8. JIMENEZ SAMPEDRO, Rafael: “Un paso de palio pionero”. Boletín de las Cofradías de Sevilla. Nº 548. Sevilla Octubre 2004. Págs. 728-731.
9. RUIZ FRANCO BAUX, Joaquín Víctor: “El primer palio…”
10. IDEM
11. GÁMEZ MARTÍN: José: “Apuntes artísticos de la Hermandad de Monte-Sión en la segunda mitad del siglo XIX”. Boletín de las Cofradías de Sevilla. Nº 548. Sevilla Octubre 2004. Págs.: 741-743
12. CATTONI, Antonio: “Los nazarenos desconocidos”. Pasión en Sevilla. ABC de Sevilla S.L. Número 8. Sevilla Junio 2008. Págs.: 36-40
13. CARRERO RODRÍGUEZ, Juan: “Anales de las Cofradías de Sevilla”. Editorial Castillejo. Sevilla 1991. Pág. 281
14. LORA, Juan R.: “El paso de María Santísima de las Lágrimas a través del tiempo”. Boletín de la Archicofradía del Stmo. Sacramento y Real Hermandad de Nuestro padre Jesús Nazareno, María Stma. de las Lágrimas y San Juan Evangelista. Marchena 1.999. SP.
15. AMORES MARTÍNEZ, Francisco: “Juan Manuel Rodríguez Ojeda y el patrimonio artístico desaparecido de la Hermandad de Monte-Sión”. Boletín de las Cofradías de Sevilla. Nº 662. Abril 2014. Págs.: 274-278.
16. IDEM
17. JIMENEZ BARRERAS, Soledad: “La Hermandad de Monte-Sión en los inicios del siglo XX. Aspectos de sus salidas procesionales”. En Boletín de las Cofradías de Sevilla Nº 548. Sevilla Octubre de 2004, pág. 745
18. CARRERO RODRÍGUEZ, Juan: “Anales de las Cofradías de Sevilla”. Editorial Castillejo. Sevilla 1991. Pág. 282.
19. ARCHIVO DE LA HERMANDAD DE MONTESIÓN DE SEVILLA. “Libro de actas del 5 de Octubre
20. CARRERO RODRÍGUEZ, Juan: “Anales…”
Enrique Martín Ávila
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